A lo largo de mi carrera, he tenido la oportunidad de observar las complejas dinámicas que enfrentamos las mujeres al aspirar a cargos directivos públicos. Según el informe "La mujer en el servicio civil peruano 2024" de SERVIR, aunque las mujeres representan el 49.5% del total de servidores civiles, solo el 36% ocupa puestos directivos en el sector estatal (SERVIR, 2024). Este dato resalta una subrepresentación de las mujeres en posiciones de liderazgo, a pesar de ser una proporción significativa de la fuerza laboral en el servicio civil peruano.
En el 2023, tras liderar equipos y ocupar cargos importantes, enfrenté desafíos significativos al intentar expandir mis responsabilidades. A pesar de contar con la preparación y la experiencia necesarias, una solicitud para ampliar mi permiso hacia un cargo directivo fue rechazada, no por razones técnicas, sino debido a percepciones infundadas sobre mi rol y capacidad. Posteriormente, hacia finales del mismo año, al incorporarme a una institución liderada por una mujer, observé cómo las preferencias por mantener a varones en puestos de confianza limitaban el potencial de colaboración entre mujeres en posiciones de liderazgo. Esta situación puso en evidencia la necesidad de fortalecer la solidaridad femenina en estos espacios laborales. Además, según datos de ONU Mujeres, las mujeres ocupan solo el 26% de los escaños parlamentarios a nivel global, y su representación en posiciones de liderazgo político sigue siendo desigual (ONU Mujeres, 2024).
Para el 2024, al integrarme a una nueva institución, pude observar con mayor claridad las competencias que las mujeres desarrollamos para destacar en roles de liderazgo. Liderar un equipo joven y motivado me permitió identificar cómo nuestras capacidades, como la organización, la
empátia en la comunicación asertiva y la resolución de problemas inmediatos y con eficiencia, son esenciales para crear entornos colaborativos. Sin embargo, también reflexioné sobre la necesidad de fortalecer la sororidad entre mujeres en altos cargos, un factor crucial para superar los retos y maximizar nuestro impacto en la gestión y la toma de decisiones. Esta experiencia reforzó mi visión sobre cómo las competencias femeninas pueden transformar de manera positiva las instituciones públicas.
En el 2025, tomé la decisión de iniciar un camino independiente, ofreciendo servicios profesionales a traves de mi emprendimiento Urbanopolis Perú. Este nuevo reto ha representado un aprendizaje constante, en el que las oportunidades demandan un esfuerzo adicional, pero también brindan la posibilidad de aportar desde una perspectiva más autónoma.
Es fundamental que sigamos promoviendo espacios equitativos y fomentemos el apoyo mutuo entre mujeres en todos los ámbitos. Solo a través de la colaboración y la confianza podremos superar las barreras existentes y avanzar hacia una representación más justa y balanceada.
Referencias
ONU Mujeres. (n.d.). Leadership and political participation: Facts and figures. Recuperado de https://www.unwomen.org/es/what-we- do/leadership-and-political-participation/facts-and-figures
SERVIR. (2024). Informe: La mujer en el servicio civil peruano. Recuperado de https://www.gob.pe/institucion/servir/informes- publicaciones/5328453-informe-la-mujer-en-el-servicio-civil-peruano- 2024
